HISTORIA                                      
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 El diario de Jaimito

Me acababa de mudar a una nueva ciudad hacía un par de semanas y aún no encontraba casa. De momento estaba viviendo con unos familiares, pero esperaba pronto poder cambiarme a mi propio lugar pues nunca me ha gustado dar molestias.

Hablé con un agente de bienes raíces y él me enseñó varias propiedades que se adecuaban a mi presupuesto. No obstante, ninguna me convencía del todo pues le faltaban o le sobraban características que para mí eran indispensables.

Por ejemplo, vi una casa que tenía una piscina inmensa, pero casi nada de jardín. Otra que tenía un gran jardín, pero sólo dos habitaciones. En fin, seguí buscando hasta que un amigo del trabajo me recomendó a otra persona que estaba inmersa en el negocio de la venta de casas.

Ella escuchó lo que yo requería e inmediatamente me dijo:– Tengo la casa perfecta para ti. Queda aproximadamente a 15 minutos de tu trabajo, sólo que deberás pagar $10,000 dólares más de lo presupuestado.

– ¿10,000? ¿ Por qué motivo?

– Lo que sucede es que la casa está totalmente amueblada y además la venden con todo y un automóvil que está aparcado en el garaje.

– ¿De verdad? Aquí hay gato encerrado. Dime por favor ¿cuál es el truco? Nadie estaría dispuesto a vender una casa con las características que me comentas a ese precio tan bajo.

– Bueno, este, lo que pasa es que…

– Cuéntame, no te quedes callada. Lo sabía hay algo que no me has contado.

– Es que si te lo digo vas a pensar que es una historia de terror y no quiero que creas eso, pues ante todo soy muy profesional en mi trabajo.

– Plática, a mí no hay nada que me espante.

Hace más de 30 años vivía en esa casa una familia de seis miembros. Los padres y cuatro hijos pequeños. Un día se metieron unos ladrones al domicilio y mataron a todos de una manera brutal.

La policía del Condado quedó horrorizada, sobre todo al ver que al pequeño Jaimito lo habían descuartizado.

Desde entonces el gobierno del estado ha intentado por todos los medios que esa casa se rente de nuevo. Algunos han ido a verla e inclusive han pernoctado ahí cerca de una semana, pero luego de ese tiempo todos me contactan y me piden que se les regrese el dinero de inmediato.

– Jajaja, conmigo no te pasara eso. La siguiente quincena firmamos el contrato.

Así lo hice y en cuanto tuve el título de propiedad me mudé a la casa. Los muebles estaban cubiertos con sábanas a fin de que no se llenaran de polvo.

Entre a la alcoba del pequeño Jaime y vi que bajo su cama había un libro con la pasta manchada de sangre.

El libro llevaba por título “Mi diario”. Lo abrí y me di cuenta de que en él sólo había dibujos. Las primeras páginas estaban llenas de esbozos de lo que parece hacer una familia feliz.

Sin embargo a medida de que iba avanzando, las imágenes se van tornando más y más violentas. Luego el número de miembros de la familia cambió y en vez de seis miembros había cuatro y luego tres.

La última página tenía un dibujo de un solo individuo pintado de rojo con una frase en la esquina superior derecha: Sigues tu Mario.

No volvía entrar esa casa, ya que mi nombre es precisamente el que Jaimito citaba en su diario.


Quitarse la vida

El día había llegado, Mauricio Jiménez, había decido quitarse la vida, pero antes quería pasar unos días en la casa que se encontraba a unos metros de la suya, en donde nadie aguantaba más de una semana viviendo ahí, sabía que si algo había que espantaba a las personas, quizás había algo después de la muerte, con lo que se armó de valor, y con una pistola en la cintura para suicidarse se la llevo, se fue por la noche a meterse en el lugar, con nada más que una linterna en la mano, se adentró en ese hogar.

Dicha casa de aspecto finca antigua de épocas pasadas, estaba en perfecto estado, la persona que la rentaba, sabia Mauricio, que había salido de la ciudad, con lo que pasar unos días ahí, era seguro, el sitio estaba limpio, ya que hasta unas semanas antes, una familia había estado viviendo por muy poco tiempo ahí, con lo que él sabía que todo estaba en perfecto estado, fue así como por una ventana que colindaba a un frondoso bosque de los típicos de la Unión Americana, se metió al lugar.

Ya estaba la noche llegando, y Mauricio retando a lo que fuera que estuviera en el lugar, grito – ¡¡Vamos, ya estoy aquí!! – – ¡¡Te reto a que aparezcas, quiero conocer a quien asusta y espanta a todo ser que vive aquí!! – Mauricio siguió gritando y gritando, pero parecía que lo que estuviera ahí, no se haría notar, con lo que Mauricio exhausto, se quedó dormido en la cama de la recamara principal, fue así como al despertar al día siguiente, una mujer le llevo el plato de comida a la cama, Mauricio asustado, no daba crédito a lo que veía, era una hermosa mujer, en la otra recamara, se veían a un par de gemelos jugando, y que al ver que Mauricio se despertaba, corriendo se fueron hacia él, –¡Papi, papi ¡ – gritaron los niños, él no sabía qué hacer, ¿que acaso estaba soñando y esa era un hermoso sueño de lo que podría haber sido y no fue?.

Fue cuando de repente, tanto los gemelos como la mujer se esfumaron, y el día de inmediato cambio de nuevo al anochecer, ¿qué pasaba? Eran los pensamientos del pobre Mauricio, ¿estoy soñando dentro de mi sueño? O que es lo que me pasa, prendió su linterna, y en el marco de la puerta, apareció la misma mujer, que instantes antes, había visto y le había llevado los alimentos en la cama, era esa misma mujer, pero con un cuchillo en la mano, con la cara demacrada, y a unos metros, los pequeños cuerpos de lo que parecía ser los gemelos, que estaban degollados, por esa maldita mujer.

Fue cuando de golpe, el recuerdo de lo que lo había orillado a tomar la decisión de quitarse la vida, le llego, unos días antes, su esposa en un ataque de celos, a sus hijos asesino, y delante de Mauricio, las venas se cortó, fue cuando despertó de golpe y llorando, sabiendo que nada podía hacer, que en la muerte de su familia el nada tuvo que ver, había sido la enfermedad de su esposa, la que acabo de tajo con su familia, pero culpa no tenía por qué tener, él no había hecho nada malo, la mujer era la que había hecho todo, y apresurado salió del lugar, no sin antes agradecer a lo que estuviera en esa casa, que lo hizo recapacitar, a sus hijos los llevaría por siempre en su corazón, y había perdonado a la que era su esposa, y con eso su corazón sano y las ganas de morir, se esfumaron para siempre.

la mujer que empeño su alma al diablo

Isabel Mendiola, una mujer en exceso vanidosa, era de las más hermosas de un pueblo cercano a Celaya Guanajuato, la lista de personas que la cortejaban, era inmensa, pero todo esto era parte de una de las Historias de terror de ultratumba más espeluznantes que se tiene conocimiento en dicha localidad.

Cortázar se llamaba el pueblo, era de esos olvidados de dios, en los años 20´s, en el cual, los habitantes, eran los típicos provincianos que se veían en las películas de antes, pero esta dama, era la discordia del lugar, más de uno se había batido en duelo y no lo había contado más, y la mujer nunca acepto los cortejos de ninguna persona, se sabía bonita y siempre el interés lo antepuso al amor.

Debido al desinterés de la mujer ante todas las personas, la empezaron a dejar de lado, olvidando que era la mujer más bella del lugar, sabiendo que a nadie le hacía caso, ella se empezó a marchitar, se cuenta que Isabel hizo pacto con el diablo, para tener a todos los prospectos a sus pies, algo que paso y que nadie sabía el porqué.

Pero como siempre pasa, existe un alma pura, en este caso era Enrique Linares, uno de los más acaudalados charros del lugar, pero que estaba comprometido por mucho tiempo y a punto de llegar al altar, ella que no podía ver que alguien no la quisiera, se buscó la forma de llamar la atención, pero contra el amor, el diablo no tenía poder y la mujer empezó a envejecer. 

Todo lo bonita que era, se le empezó a quitar, muriendo en soledad, para que nadie notara lo demacrada que estaba, así se supo que Isabel Mendiola, había muerto sola, vieja y fea, y que su alma, había empeñado, por su vanidad.

Debajo de la cama

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Me encontraba con mis dos hermanos en mi habitación jugando mientras mis padres habían salido a cenar y volverían muy tarde, es por ello que aprovechamos ese tiempo en el que nunca nos dejaban quedarnos despiertos hasta tan tarde para poder divertirnos lo máximo posible.

Yo y mi hermano del medio nos encontrábamos jugando a la computadora, mientras que el más chico estaba jugando con una pelota dentro de la habitación, lo cual era bastante molesto debido al ruido que hacía y que frecuentemente tiraba ciertas cosas, es por ello que muchas veces le dije que utilice otra cosa para jugar, pero no me hizo caso, incluso le advertí que le iba a contar un cuento de miedo corto para que de esa manera se atemorice, pero no me hizo caso.

En un momento se le cayó la pelota debajo de la cama, y nos pidió que la saquemos porque tenía miedo, pero nosotros no le hicimos caso e incluso le dijimos que la busque él mismo si quería.

Luego de pasar mucho tiempo jugando a unos juegos que tenía en mi computadora, le pregunté a mi hermano dónde se encontraba el más pequeño de todos, debido que hace tiempo que no lo escuchaba, y no supo responderme ya que tampoco sabía. Le dije a mi hermano que lo vaya a buscar en la cocina y yo lo iba a buscar afuera de la casa, pero al bajar de la silla en donde me encontraba subido pensé que quizás estaba escondido en algún lugar, por lo que me acerque a la cama en donde se le había caído la pelota y sentí un ruido, por lo que supe que era él.

Incluso al pararme al lado de la cama él me espesó a tocar el tobillo del pie con su mano, pensando que me iba a asustar, ya que siempre lo hacía asustar con mis cuentos de terror. Algo que no le presté atención, hasta el momento en que escuché a mi otro hermano que me gritó: “Aquí está viendo televisión en la cocina”. Cuando rápidamente me di cuenta que no había nadie más en la casa, y no supe quién me estaba tocando el pie.

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